Te quiero mía.
Quiero tus caderas,
quiero tus muslos,
quiero que gimas
mi nombre si terminas.
Que solo el silencio se escuche,
que solo el calor nos rodee,
que tus besos me cuenten
si lo estoy haciendo bien.
Escucharte con mis ojos
y grabarme tus gestos,
que tus ojos me digan
“lo que siento no es mentira”.
Probar con mis oídos
el aliento de tus gritos
y con mi lengua sentir,
el momento de cuando vallas a partir.
Te quiero mía,
pequeña niña,
eres tan bonita
que mi vida empeñaría.
— Gracias por leerme.